Instalación de mesas Kube de hormigón blanco en el mirador del Valle de Santa Inés, en la isla de Fuerteventura, creando un espacio de descanso integrado en el paisaje.
El Mirador del Valle de Santa Inés es un punto panorámico situado en la isla de Fuerteventura, en el municipio de Betancuria, concebido para ofrecer vistas privilegiadas del valle y de su entorno natural. En este enclave se han instalado mesas Kube fabricadas en hormigón blanco, con el objetivo de mejorar la experiencia de los visitantes y poner en valor el paisaje.
Las mesas Kube no requieren mantenimiento y están diseñadas para resistir la intemperie, soportando la exposición continua al sol, la lluvia y el viento, lo que las convierte en una solución especialmente adecuada para este tipo de espacios. Su diseño sobrio y contemporáneo permite una integración armoniosa en el mirador, sin interferir en las vistas ni alterar la identidad del lugar.
La robustez y durabilidad del hormigón garantizan un uso intensivo y prolongado en un entorno exterior con condiciones climáticas cambiantes. Esta intervención refuerza el carácter del mirador como espacio de parada y contemplación, fomentando el uso social y una relación más cercana entre las personas y el paisaje del Valle de Santa Inés.
Instalación de mesas Kube de hormigón blanco en el mirador del Valle de Santa Inés, en la isla de Fuerteventura, creando un espacio de descanso integrado en el paisaje.
El Mirador del Valle de Santa Inés es un punto panorámico situado en la isla de Fuerteventura, en el municipio de Betancuria, concebido para ofrecer vistas privilegiadas del valle y de su entorno natural. En este enclave se han instalado mesas Kube fabricadas en hormigón blanco, con el objetivo de mejorar la experiencia de los visitantes y poner en valor el paisaje.
Las mesas Kube no requieren mantenimiento y están diseñadas para resistir la intemperie, soportando la exposición continua al sol, la lluvia y el viento, lo que las convierte en una solución especialmente adecuada para este tipo de espacios. Su diseño sobrio y contemporáneo permite una integración armoniosa en el mirador, sin interferir en las vistas ni alterar la identidad del lugar.
La robustez y durabilidad del hormigón garantizan un uso intensivo y prolongado en un entorno exterior con condiciones climáticas cambiantes. Esta intervención refuerza el carácter del mirador como espacio de parada y contemplación, fomentando el uso social y una relación más cercana entre las personas y el paisaje del Valle de Santa Inés.